Mientras Ferrol acapara titulares en media Europa por la llegada de MG (grupo SAIC), y su futura planta de coches, conviene recordar que no es la primera vez que la ciudad coruñesa une su destino a una marca china. Antes de este, ya hubo otro intento, aunque en aquel caso, fallido. Esta historia de Arcfox en Ferrol, según el Faro de Vigo, sirve para entender por qué traer eléctricos de China a Europa es mucho más complicado de lo que parece.
Quién es Arcfox y qué vino a hacer a Galicia
Arcfox es la marca premium de coches eléctricos de BAIC (Beijing Automotive Industry Holding), uno de los grandes fabricantes chinos. Nacida en 2017 y centrada por completo en vehículos eléctricos, eligió el puerto de Ferrol como puerta de entrada a Europa en un acuerdo pionero para Galicia.
La Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao firmó el convenio a mediados de febrero de 2024. El plan tenía buena pinta sobre el papel: una inversión inicial de cinco millones de euros, la creación de entre 50 y 60 puestos de trabajo y la recepción de unos 3.000 vehículos al año en una primera fase. Esos coches iban a llegar en alrededor de 1.000 contenedores de 45 pies, los más grandes del mercado, a bordo de buques de la naviera Cosco, y de su distribución se encargaría Atium Logistic Group.
En mayo de aquel año, representantes de Arcfox, del Puerto y de la empresa logística se reunieron para presentar la llegada de las primeras unidades, con el objetivo de hacer llegar unos 200 vehículos a los clientes a lo largo del ejercicio. Era el pistoletazo de salida de un proyecto que, a día de hoy, está en punto muerto.

Por qué los aranceles frenaron a Arcfox en Ferrol
El golpe llegó desde Bruselas. La Unión Europea impuso aranceles adicionales a los fabricantes chinos de eléctricos, y los más altos recayeron sobre las marcas que no colaboraron con la investigación comunitaria. En el caso de BAIC, ese recargo supera el 35%, una cifra que encarece de tal forma la importación que el modelo de negocio deja de salir a cuenta.
Con esos números, traer los coches montados desde China y venderlos aquí se volvió inviable. Según las fuentes consultadas por la prensa, el proyecto quedó «un poco parado» justo a raíz de esas tasas. La prueba más clara de que la cosa no fue a buen puerto está en el registro: a finales de abril de este 2026, la sociedad Arcfox Automotive SL fue dada de baja.
En términos formales, el Borme recogió el cierre provisional de la hoja registral por revocación del NIF, una medida que se adopta por causas como la inactividad empresarial prolongada o la falta de presentación de cuentas. Traducido viene a ser que la aventura de Arcfox en Ferrol se apagó sin hacer ruido, apenas dos años después de aquella rueda de prensa inaugural.

Lo que deja claro el caso Arcfox
La historia de Arcfox en Ferrol tiene una lectura que va más allá de una marca concreta. Importar y distribuir coches chinos en Europa, sin más, ha dejado de ser un negocio sencillo. El arancel se ha convertido en un muro que obliga a las marcas a replantearse su estrategia si quieren competir en precio en el mercado europeo.
El contraste con la hoja de ruta de marcas como MG empieza a cobrar sentido. La diferencia entre un proyecto y otro no es menor: Arcfox planteó importar, mientras que SAIC apuesta directamente por fabricar en suelo gallego. Producir en Europa es, hoy por hoy, la vía que permite esquivar las tasas y mantener los precios bajo control, además de acceder a más ayudas. Así lo están demostrando las marcas que quieren seguir.
El cierre del proyecto de Arcfox en Ferrol no significa que la ciudad gallega haya dejado de ser atractivo para la automoción china, más bien lo contrario. La ciudad sigue en el mapa, pero el caso demuestra que el futuro pasa por ensamblar y no solo por descargar contenedores. Queda por ver cuántas marcas siguen el camino de MG y si alguna, como la propia BAIC, decide reactivar sus planes con una fórmula distinta.




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