Los coches sin etiqueta en Madrid podrán circular por la capital de forma indefinida. Así lo confirmará el Pleno municipal previsto para finales de marzo de 2026, donde el Grupo Municipal Popular aprobará una enmienda a la Ordenanza de Movilidad Sostenible que sustituye la moratoria vigente por una autorización sin fecha de caducidad. El giro es histórico: tras años de restricciones progresivas, amenazas de multas y dos prórrogas consecutivas, el Ayuntamiento de Almeida reconoce que estos vehículos apenas representan el 1,08% del tráfico y que su impacto en la contaminación es residual.
Los coches sin etiqueta en Madrid pasan de moratoria a autorización indefinida
La decisión va mucho más allá de una nueva prórroga. Hasta ahora, el Ayuntamiento había ido extendiendo año tras año el plazo para que los vehículos sin etiqueta de residentes siguieran circulando: primero hasta diciembre de 2025, luego hasta diciembre de 2026. Sin embargo, la enmienda que se aprobará este mes cambia el mecanismo por completo al incluir una disposición transitoria directamente en la ordenanza que autoriza la circulación de forma indefinida.
La medida no afecta solo a turismos. La nueva regulación cubre también furgonetas, motocicletas y camiones con clasificación ambiental A, siempre que estén empadronados en Madrid o tributen el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica en la capital. Estos conductores podrán circular por todo el término municipal y aparcar en las zonas SER de su barrio correspondiente. Madrid Central (Distrito Centro) y Plaza Elíptica mantienen sus restricciones como Zonas de Bajas Emisiones de Especial Protección.

Coches sin etiqueta en Madrid: la condición para que no se revoque
La autorización no es un cheque en blanco. El Ayuntamiento ha incluido una cláusula de seguridad: si alguna de las 24 estaciones de la red de medición de calidad del aire de Madrid supera los 40 microgramos por metro cúbico de NO2 (el límite europeo vigente hasta diciembre de 2026), el permiso se revocará automáticamente y los vehículos sin distintivo volverán a tener restringida la circulación.
No obstante, ese escenario parece poco probable a corto plazo. Los datos del Ayuntamiento muestran que Madrid lleva cuatro años consecutivos cumpliendo la directiva europea. En 2024 y 2025 se registraron los mejores niveles de dióxido de nitrógeno de la serie histórica de la ciudad. En enero de 2026, ninguna estación superó los 33 μg/m³, y en febrero la tendencia se mantuvo con las 24 estaciones por debajo de ese umbral. Para comparar: en 2019, con Madrid Central en vigor, dos estaciones llegaron a alcanzar los 51 y 53 μg/m³.

Miles de madrileños achatarraron su coche para nada
La decisión tiene un reverso amargo para los coches sin etiqueta en Madrid. En 2019, había más de 315.000 vehículos sin distintivo empadronados en la capital, el 18% del parque. En 2023, la cifra había bajado a 114.000 (14,25%). Hoy quedan 11.300, apenas el 1,08% del tráfico diario. La diferencia la explican centenares de miles de madrileños que achatarraron coches perfectamente funcionales y compraron otro con etiqueta, presionados por una prohibición que finalmente no llega.
El coste para esas familias no es menor. El coche nuevo más barato del mercado es el Dacia Sandero, que arranca en 13.490 euros con motor gasolina de 65 CV y etiqueta C. El precio medio de un coche de ocasión subió un 3% en 2025 hasta los 13.305 euros, según datos de Ancove. Ciudadanos con rentas bajas, personas mayores y pequeños autónomos que cambiaron de coche bajo la presión de las restricciones descubren ahora que no era necesario.

100 millones en multas en solo seis meses: la ZBE como máquina recaudatoria
Los datos de recaudación añaden sal a la herida. En el primer semestre de 2025, el Ayuntamiento de Madrid ingresó 100,5 millones de euros con 502.672 denuncias de tráfico. Lo llamativo es que las multas por circular en las ZBE se dispararon un 94%, mientras que las sanciones por infracciones como conducir bajo los efectos del alcohol, exceder los límites de velocidad o usar el móvil al volante cayeron hasta un 36% en algunos casos. La sanción por circular por la ZBE sin permiso es de 200 euros (100 por pronto pago).
Estas cifras alimentan las críticas de quienes consideran que la ZBE se ha convertido más en un instrumento de recaudación que en una herramienta medioambiental. La asociación Dvuelta calcula que la exclusión total de los vehículos sin etiqueta habría supuesto un coste de entre 6.000 y 9.000 millones de euros para las familias, trabajadores autónomos y pymes afectadas.

Qué pasa con los coches sin etiqueta en Madrid que no son de residentes
La autorización solo beneficia a empadronados. Los vehículos sin etiqueta cuyos propietarios no residan en Madrid siguen sin poder circular por la ZBE general desde enero de 2024, con multas de 200 euros y control por cámaras OCR las 24 horas, los 365 días del año. Tampoco cambia nada en las zonas de especial protección de Distrito Centro y Plaza Elíptica, donde ningún vehículo sin etiqueta puede entrar independientemente de su empadronamiento.
La enmienda no modifica las reglas para otros vehículos: los de etiqueta B y C mantienen accesos limitados en episodios de alta contaminación, mientras que los ECO y 0 gozan de libre circulación. El siguiente reto para Madrid será cumplir la directiva europea de 2030, que reducirá el límite de NO2 a la mitad (20 μg/m³). El Ayuntamiento confía en que la renovación natural del parque lo hará posible sin nuevas restricciones. La oposición cree que es un cálculo optimista. El tiempo dirá quién tiene razón.




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